MANIFIESTO DE CONSEJEROS DE
CULTURA DEL HUILA
En negativa a ser cómplices
del traslado de vestigios arqueológicos de la cultura agustiniana a lugares
distintos de los de su origen
Los
representantes del área de Comunicación Ciudadana, Comunitaria y Propia, el
área de Cinematografía, la representación del las ONG’s culturales, la consejera
de las Bibliotecas Públicas, el área de Artes Visuales y la Consejera de
Cultura del Centro del Huila; que hacemos parte del Consejo Departamental de
Cultura, Manifestamos que no queremos, en una reunión extraordinaria del
Consejo, se legitime y legalice el traslado de algunos vestigios arqueológicos de
la cultura agustiniana a lugares distintos de los de su origen en el marco de la
Conmemoración del Centenario de su descubrimiento científico, siendo esta una decisión tomada por el Alto Gobierno, sin
haber realizado consultas en la región, pasando por sobre derechos y conceptos
fundamentales constitutivos de nuestra Carta Magna como son los de identidad,
soberanía, participación y autonomía.
En sucesivas
reuniones del Consejo de Cultura se ha planteado de manera clara, desde diversas
áreas, las inquietudes que las decisiones sobre la Conmemoración del Centenario
del descubrimiento científico de la cultura agustiniana se han tenido;
decisiones tomadas por el ICANH, de manera inconsulta, y que han sido presentadas
reiterativamente por su director de forma impositiva y pedante con ínfulas de
prepotencia. Por tal motivo nos parece necesario y pertinente afirmar nuestra
negativa a ser cómplices de dicho exabrupto.
A cambio es
pertinente e importante hacer algunas reflexiones sobre el propósito central de
esta administración que es el construir un Plan Decenal de Cultura para el
departamento y que esta convocatoria extraordinaria al Consejo permite abordar.
Plan Decenal de Comunicación y Cultura que debe proponer y guardar principios
claros en los conceptos que lo contextualicen, siendo una primera instancia los
valores éticos que se inculcan en la casa, el hogar y la escuela que responden
a realidades que tocan la vida del individuo en un territorio, cotidianidades
que dictan una identidad, reconocen y asumen un origen, que respetan y
enriquecen al comprenderse patrimonio y memoria.
El patrimonio
colombiano ha sido saqueado desde el mismo momento en que los españoles nos
sembraron de terror y odio, nos cambiaron la cosmogonía y los principios de la
solidaridad, el amor y la justicia. Nos cambiaron el idioma. Bien el poeta
William Ospina lo ha dicho muchas veces: la conquista redujo desde su idioma y
universo, la magnífica y desproporcionada riqueza natural existente en este
continente. No tenían como nombrarla. Nos engañaron con la idea de la
“civilización”, como ahora lo hacen con el concepto de “desarrollo”, “industria
cultural” y “clóster turístico”. Todo a cambio de nada.
“Un bien o una
manifestación pueden considerarse patrimonio cultural de la Nación cuando se
hace evidente que los individuos o las comunidades los reconocen como parte de
su identidad, toda vez que les atribuyen, entre otros, valores o intereses de
tipo histórico, artístico, científico, estético o simbólico en campos como el
plástico, arquitectónico, urbano, arqueológico, lingüístico, sonoro, musical,
audiovisual, fílmico, testimonial, documental, literario, bibliográfico,
museológico o antropológico.” Reza la Cartilla “Construcción de Nación”
de la serie Bitácora del Patrimonio del Ministerio de Cultura. Es decir se constituye en lo que Pierre
Bourdieau dio en llamar “Capital Cultural”.
No puede ser que
el “Capital Cultural” huilense sea tratado bajo la lupa mercantil del turismo y
la necesidad de vender a toda costa los recursos que son nuestro patrimonio
material e inmaterial, pilares de nuestra identidad. Memoria de nuestros
orígenes.
Retomando las palabras de
Roberto Castro Polanía, empresario huilense que en carta abierta dirigida al
director del ICAHN afirma “La zona arqueológica del sur del Huila alberga
monumentos líticos fascinantes que son únicos en el mundo. En los 70 años de
trabajos del ICANH que usted menciona, nunca la institución a su cargo ha hecho
un esfuerzo serio por promover la zona arqueológica. Se han dedicado a
administrar los parques de San Agustín e Isnos de manera parcial, pues todavía
hay grandes áreas de la zona arqueológica en el completo abandono. ¿Cuándo se
ha preocupado el ICANH por construir senderos de acceso a los sitios de interés?
¿Cuándo por incentivar a los fabricantes de réplicas y talladores de la piedra?
¿Cuándo por el saqueo y la guaquería? ¿Cuándo por recuperar los objetos
saqueados, incluyendo las estatuas que sustrajo Preuss, o el valioso pectoral
de oro que pertenecía a la comunidad de La Argentina y que fue robado en Neiva
mientras se encontraba en exhibición bajo la custodia del gobierno
departamental? ¿Cuándo se ha pronunciado por el deplorable estado de la
carretera nacional y el abandono de las vías secundarias y terciarias que
conectan los sitios arqueológicos? ¿Cuándo por el establecimiento de vuelos
regulares a la región? ¿Cuándo se ha pronunciado para exigir seguridad y orden
para la zona turística?”
Y nosotros agregamos: ¿Quién
responde por los hallazgos dejados inicialmente a merced de la multinacional
Emgesa-Endes-Enel y que generara una irrisoria multa de 200 millones de pesos?
¿Eso vale la oportunidad de entender nuestros antepasados? ¿En manos de quién
hemos entregado nuestro patrimonio? El Patrimonio de la Humanidad. Un patrimonio inembargable, imprescriptible e
inalienable.
¿Por qué no
concentrar estos esfuerzos en recuperar lo que el mismo Preuss se llevó y hoy
está en los museos de Berlín? Como lo afirma y documenta Vicente Silva Vargas que
además anota que Preuss “no hace referencia a la presencia del sabio Francisco
José de Caldas en la zona hacia 1797 ni se refiere al abanderado José María Espinosa
que en 1817 reportó la existencia de «grandes piedras y grabados raros». Sin
embargo, le reconoce gran mérito a Codazzi, de quien dice fue «el primer
descubridor de este adoratorio», lo que ciertamente desdice de la autenticidad
del centenario y el verdadero interés científico en San Agustín del explorador
alemán. http://blogdevicentesilvavargas.blogspot.com/2013/10/homenaje-un-ratero-honrado.html
La importancia de
mostrar al mundo la riqueza arqueológica de San Agustin, justamente con los 100 años del inicio
de las investigaciones científicas de la estatuaria es un galimatías.
Como el que Konrad T. Preuss dio a
conocer al mundo la existencia de ese yacimiento histórico, así como que la
literatura de Preuss es básica
para comprender esa cultura.
Que la exposición es
mágica, moderna, apoteósica y hecha con altura; con los mejores curadores y
diseñadores y tecnología modernas, recreando el bosque de las estatuas,
generando un circuito acompañado de laser, música, sonidos y la naturaleza, se
parece mucho a una discoteca. La Cultura Agustiniana hay que comprenderla en el
Territorio, la deben venir a visitar in situ. Que en los pueblos por donde pase
la caravana saldrán a la vía a saludar con pañuelos y banderines la caravana
"patrimonial" con las estatuas, es circo de pueblo. Que todo está
cuidadosamente planeado y hecho con precisión y profesionalismo, nadie lo pone
en duda, así la operación cuente con unos seguros contra catástrofes, nadie
quiere ser “geta Chivo”, pero vaya y pase algo... Es nuestro patrimonio.
Que en el concierto del
Alto del Lavapatas, sonará la séptima sinfonía de Beethoven pues cumple 200
años de haber sido compuesta, parece más una celebración a la cultura germana
que la celebración de los, falsos, 100 años de San Agustín; ¿dónde se juntan el
Eros y el Tanatos en el concierto, recreando la magia de la creación?. Concierto
este para ser disfrutado con la gente más culta y escogida, no más de 100
personas. Una cultura elitista y sometida a los designios foráneos.
El Plan Decenal de
Comunicación y Cultura es lo que nos debe ocupar a todos hoy en día, es así que
para ese Plan una de las preguntas importante a hacerse es, entonces, ¿Cuál es
el papel que ha cumplido y cumple el ICANH en el departamento del Huila?; sin
ir muy lejos.
Para Constancia
se Firma en Neiva, el 7 de Octubre del 2013